martes, 7 de junio de 2016

3° Medio Conceptos fundamentales

FE Y CULTURA
Conceptos fundamentales
Cuando surge un nuevo ser humano, éste se conforma en el seno de su madre. Esta es la matriz en la que se recibe y se va conformando todo su ser biológico. Sin el apoyo de esta matriz biológica y psicológica, este nuevo ser humano no podría sobrevivir.

Cuando la madre lo da a luz, este nuevo ser humano  tampoco queda suelto a su propia suerte. Se encuentra inmediatamente rodeado por una nueva matriz, que ya no es física sino social y cultural. En ella sigue desempeñando un rol funda- mental la madre y, junto a ella, la familia inmediata. Pero de ahí se va abriendo a  círculos cada vez más amplios: el resto de la parentela, la escuela, la iglesia, la comunidad, el barrio,
el pueblo o ciudad y esa ventana a todo el mundo que son los medios de comunicación. Todo ello constituye el paisaje social y cultural en el que se irá desenvolviendo su vida; todo este conjunto es la matriz cultural, que hace posible su vida y desarrollo.

Gracias a ella, el nuevo ser humano no tiene que ir reinventándolo todo desde la nada. La gente que está en su
contorno y este mismo contorno ya le van proporcionando pistas, normas y soluciones prácticas para la inmensa mayoría de los problemas prácticos de la vida. Rápidamente el niño y niña va cabalgando sobre la sabiduría acumulada por su propia gente durante cientos y miles de años. No necesita descubrir el fuego, la electricidad, la informática ni la organización social. Va aprendiendo e interiorizando qué es útil y qué es peligroso, qué es bueno y qué es malo, qué puede dar sentido a toda su existencia. A partir de ello, él también –junto con los que le rodean– irá añadiendo su propia experiencia y creatividad a este inmenso y creciente bagaje cultural.

         Cultura

1)            En su sentido más universal, es el conjunto de rasgos adquiridos por aprendizaje, en contraste con los biológicamente heredados; y es cultural (y no biológico) cualquier rasgo aprendido y no trasmitido biológicamente. Por eso podemos hablar de todo el acerbo cultural humano.

El que alguien sea negro o blanco, calvo, barbudo o lampiño, es biológico. Pero el que alguien, siendo calvo, se ponga peluca; o, teniendo pelo, se lo tiña, lo deje crecer de una determinada forma o se afeite, se haga trenza u otros arreglos, ya es cultural.

2)            En un sentido más ESPECÍFICO, se llama también cultura al conjunto de rasgos adquiridos por aprendizaje y compartidos por un determinado grupo social.

Lo fundamental no se aprende de manera aislada e individual, sino a través de un determinado pueblo o grupo social. Aprendemos en nuestra matriz cultural, que es a la vez social. La cultura es algo social, salvo en situaciones excepcionales y extremas como las de esas novelas y películas sobre alguien perdido y criado solo en una isla perdida. Aun aquellos investigadores, artistas –o incluso los psicópatas– que viven y producen mucho en solitario, se criaron y adquirieron su modo de proceder en una determinada matriz cultural, que se puede reconocer en toda su conducta y sus productos.

En consecuencia, ese grupo o grupos culturales que comparte(n) determinados rasgos suelen identificarse y ser identificados por estos rasgos; y éstos, a su vez, los diferencian de otros grupos culturales. Por ejemplo, a los chinos no sólo los identificamos por sus ojitos rasgados (elemento biológico) sino también por la manera que se dejan trenza, se visten, hablan, se saludan con reverencias, construyen los techos de su casa, etc.

Todos pertenecemos a algún grupo cultural y, en alguna medida, a más de uno. Podemos considerarnos todos parte de una cultura latinoamericana pero, dentro de ella, unos tenemos las variantes propias de la cultura venezolana o caribeña y otros, las del Ecuador, de la Argentina o del Cono Sur. Y dentro de cada país puede también haber significativas variantes regionales: unos somos serranos y otros costeños; collas o cambas; unos tenemos variantes rurales y otros urbanas; y, dentro de estas últimas, puede haber también notables diferencias según el tipo de barrio en que se viva: céntrico o periférico, rico o pobre, viviendo y celebrando de maneras bastante distintas. Lo mismo ocurre con las profesiones: los militares, por el hecho de serlo, tienen también sus propios rasgos culturales, los comerciantes los suyos, las monjas otros distintos y así sucesivamente. Habrá quienes, además, tienen más o menos rasgos propios de una cultura afroamericana y otros los de algún pueblo indígena, sin dejar por ello de ser miembros también de esa cultura latinoamericana y de su propio país.

Las tres grandes áreas de la cultura
En cualquier cultura, los conocimientos y comportamientos aprendidos y compartidos se pueden agrupar en las siguientes tres grandes áreas, para cada una de las cuales añadimos algunas pistas temáticas:

1)         TECNOLOGÍA
(Cultura material, sobrevivencia ante la naturaleza)
à Mantenimiento sostenible del medio ambiente, según cada área ecológica.
à Territorio, ocupación del espacio.
à Vivienda, indumentaria.
à Producción, economía.
à Alimentación y consumo.
à Salud y tratamiento de la enfermedad.

2)         RELACIONES SOCIALES
(Cultura y sociedad)

à Organizaciones básicas: familia, entre familias, división interna del trabajo.
à Relaciones de género y de generación en la familia y otras instancias superiores.
à Relaciones de producción: división del trabajo, intercambios, reciprocidad y comercio.
à Comunidad y niveles superiores: su organización, autoridades, asamblea
à Política interna; toma de decisiones, conflictos y su resolución.
à Política frente a otros grupos y a los poderes no indígenas locales y nacionales.

3)            MUNDO IMAGINARIO
(Cultura simbólica)

à Lengua, mitos y cuentos, historia del propio grupo, relatos culturales.
à “Textos” o lenguajes plásticos (tejidos, cerámica...); sentido de los intercambios.
à Expresiones artísticas: música, canto y danza; artes plásticas y visuales.
à Religión: ritos, celebraciones y creencias; cosmovisión.
à Etica y valores: en dichos o refranes; en los usos y costumbres.
à Formas de educación y transmisión de la cultura a las nuevas generaciones.

Hay que subrayar, además, la inter-relación entre las diversas áreas, enfoque que en las culturas indígenas originarias suele estar mucho más desarrollado que en la cultura hispano criolla y otras de origen europeo, más propensas a separar y perder la visión de conjunto. Es igualmente indispensable tomar en cuenta su evolución en el tiempo, pues las culturas son organismos vi- vos (ver el capítulo 2).

Dos notas de cautela

En libros y diccionarios, pueden encontrarse otras muchas definiciones de cultura, pero sus elementos y acepciones fundamentales son los que aquí hemos señalado. Sin embargo, debemos llamar la atención sobre dos usos bastante frecuentes pero distorsionados:

Primera distorsión. Cultura no quiere decir tener conocimientos abundantes o modos de proceder más refinados y prestigiosos. Este uso aparece, por ejemplo, cuando se dice que “tal persona es culta y tal otra es inculta”, “esta señora tiene cultura y esta otra no tiene cultura”. El mismo prejuicio se da cuando se considera que sólo un sector ya está “civilizado” mientras que los demás siguen “incultos”, “salvajes” o “primitivos”.

En realidad, todos tenemos cultura y todos somos parte de alguna civilización. Lo que pasa es que no todos tenemos las mismas formas culturales y, por la composición y diferencias internas dentro de la sociedad, ciertas expresiones culturales son consideradas de mayor prestigio que otras. Los que, dentro de la sociedad, se sienten más “arriba” (entre comillas) tienden a querer apropiarse del concepto cultural y pensar que sólo ellos son los dueños de la “cultura”; las expresiones distintas de los demás no serían dignas de este nombre. Volveremos a este tema en el capítulo 3. Pero, de momento, tengamos claro que esta es una concepción muy limitada, excluyente y peligrosa de cultura.

Segunda distorsión. Cultura no se refiere sólo a los aspectos intelectuales, artísticos o religiosos de lo aprendido. Es, por ejemplo, frecuente escuchar a economistas, tecnócratas, políticos o incluso sociólogos hablar en este sentido. La organización económica, social y política, los avances tecnológicos, etc. serían una cosa y la cultura quedaría reducida a esta esfera más simbólica. Pero, en realidad, todos ellos son ámbitos aprendidos y, por tanto, culturales. Todos ellos están igualmente sujetos a visiones y estilos distintos según el grupo cultural de que se trate. Olvidar esta realidad puede conducir también a graves distorsiones, por ejemplo, a imposiciones políticas o formas de desarrollo ajenas a la realidad cultural de muchos sectores populares.


Cuando en nuestros países se habla del “Ministerio de Cultura”, de la “Dirección Nacional de Cultura” y en la prensa se dedica una sección especial a las “actividades culturales”, se cae con frecuencia en una de estas dos distorsiones o en ambas. Todo lo que hacen es, sin duda, cultural. Pero, al reducir lo cultural a sólo ciertas actividades más prestigiosas vinculadas al ámbito intelectual y artístico mayormente de los sectores dominantes, discriminan otras muchas actividades y expresiones igualmente culturales.

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